Alerta de la DGT: estas nuevas señales de radar pueden multarte sin medir la velocidad
Tráfico introduce nuevos controles que vigilan semáforos, stop y distancia de seguridad con sanciones de hasta 500 euros

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto el foco en nuevas formas de vigilancia en carretera que van más allá del clásico radar de velocidad. Los conductores deben prestar especial atención a dos nuevas señales que ya están activas y que pueden acarrear multas importantes incluso sin superar los límites de velocidad.
Nuevas señales: qué controlan realmente
Estas señales, incorporadas recientemente al catálogo de tráfico, advierten de radares que no miden la velocidad, sino otro tipo de infracciones frecuentes.
Por un lado, la señal S-991c controla que los conductores respeten las paradas obligatorias, como en semáforos en rojo o señales de stop. Mediante cámaras, el sistema graba el comportamiento del vehículo para comprobar si se detiene correctamente.
Por otro, la señal S-991f está destinada a vigilar la distancia de seguridad entre vehículos, especialmente en autopistas y autovías, con el objetivo de reducir colisiones por alcance.
Multas de hasta 200 euros y pérdida de puntos
El incumplimiento de estas normas puede salir caro. No respetar un stop o un semáforo en rojo, o circular sin mantener la distancia adecuada, está considerado infracción grave, con sanciones de 200 euros y hasta 4 puntos del carné.
En los casos más extremos, como conducción temeraria asociada a la falta de distancia, la multa puede ascender hasta los 500 euros y 6 puntos.
Cómo calcula la DGT la distancia de seguridad
La DGT recuerda que la distancia de seguridad no es fija, pero como norma general debe equivaler a dos segundos respecto al vehículo delantero.
También se puede aplicar la conocida “regla del cuadrado”: dividir la velocidad entre 10 y elevar el resultado al cuadrado. Por ejemplo, a 120 km/h, la distancia recomendable sería de unos 144 metros.
Más control en carretera: vigilancia cada vez más avanzada
Estos nuevos sistemas forman parte de la estrategia de Tráfico para reducir la siniestralidad, incorporando tecnología capaz de detectar conductas que antes resultaban difíciles de sancionar en tiempo real.
La DGT refuerza así su capacidad de control en carretera, donde no solo importa la velocidad, sino también el respeto a las normas básicas de circulación que, en muchos casos, siguen siendo las más incumplidas.



