¿Sabrías qué hacer si un terremoto sorprende a Jerez? Estas son las claves para actuar
El reciente seísmo registrado en Granada vuelve a poner sobre la mesa la importancia de conocer cómo reaccionar antes, durante y después de un movimiento sísmico
Los terremotos no avisan. El seísmo de magnitud 5 registrado en la provincia de Granada durante la madrugada del sábado 15 de agosto provocó que miles de personas sintieran el temblor y muchas salieran a la calle sin tener demasiado claro cómo debían actuar. Aunque no se produjeron víctimas, sí se registraron daños materiales, como desprendimientos de cornisas, cascotes y muros.
El episodio vuelve a plantear una pregunta que también resulta pertinente en Jerez: ¿sabríamos realmente qué hacer si se produjera un terremoto?
Protección Civil establece una serie de recomendaciones básicas para reducir los riesgos antes, durante y después de un movimiento sísmico. Conocerlas de antemano puede resultar fundamental para evitar decisiones precipitadas en los momentos de mayor tensión.
Qué hacer antes de un terremoto
La prevención comienza mucho antes de que se produzca un seísmo. Entre las medidas aconsejadas está identificar previamente los lugares más seguros de una vivienda, así como conocer la ubicación de las llaves de paso del agua, el gas y la electricidad.
También es recomendable evitar colocar objetos pesados en zonas elevadas desde las que puedan caer y provocar lesiones. Estanterías, muebles de gran tamaño y otros elementos susceptibles de volcar deben encontrarse correctamente asegurados.
Disponer de elementos básicos para afrontar una posible emergencia también puede resultar útil, especialmente si el terremoto provoca cortes de suministro o dificulta temporalmente las comunicaciones.
Durante el terremoto: mantener la calma y protegerse
Si el movimiento comienza mientras se está dentro de un edificio, una de las principales recomendaciones es mantener la calma y buscar protección frente a la caída de objetos.
Conviene situarse debajo de una mesa o mueble resistente o junto a elementos estructurales sólidos, protegiendo especialmente la cabeza. También es importante alejarse de ventanas, cristales, lámparas, estanterías y objetos que puedan desprenderse.
Salir precipitadamente de un inmueble mientras está temblando puede incrementar el riesgo, especialmente por posibles desprendimientos en fachadas, escaleras o zonas exteriores.
Si el terremoto sorprende en la calle, se recomienda desplazarse hacia espacios abiertos, alejándose de edificios, muros, postes eléctricos y otros elementos que puedan caer.
En caso de encontrarse conduciendo, lo aconsejable es detener el vehículo en un lugar seguro, evitando puentes, túneles, edificios o estructuras susceptibles de sufrir daños, y permanecer dentro hasta que finalice el movimiento.
Qué hacer cuando deja de temblar
Una vez finalizado el terremoto, hay que comprobar si existen personas heridas y prestar ayuda siempre que sea posible sin ponerse en peligro.
También debe revisarse el estado de las instalaciones de agua, electricidad y gas. Ante cualquier indicio de fuga de gas, se deben evitar llamas, chispas o cualquier acción que pueda provocar una ignición.
Otro aspecto importante es estar preparado para posibles réplicas, movimientos posteriores que pueden producirse después del terremoto principal y afectar especialmente a estructuras que hayan quedado debilitadas.
Las autoridades recomiendan además seguir únicamente las informaciones e instrucciones procedentes de organismos oficiales y servicios de emergencia, evitando contribuir a la difusión de rumores o datos sin confirmar.
La prevención, fundamental ante un fenómeno imprevisible
España registra actividad sísmica de forma habitual, aunque la mayoría de los movimientos son de escasa magnitud o pasan inadvertidos para la población. Episodios como el ocurrido recientemente en Granada recuerdan, sin embargo, que conocer unas pautas básicas de autoprotección puede marcar la diferencia cuando el suelo comienza a moverse.
Saber dónde protegerse, evitar salir precipitadamente, mantenerse alejado de elementos que puedan caer y conocer cómo actuar una vez terminado el temblor son medidas sencillas que pueden ayudar a reducir riesgos.
Porque ante un terremoto no es posible saber con exactitud cuándo llegará, pero sí estar preparados para saber cómo reaccionar.



