Er Willy coloca “sabor a tabanco” en el corazón del Barrio de San Miguel
Este nuevo tabanco ya es parada obligatoria para los amantes de las tapas y el ambiente jerezano
El barrio de San Miguel vuelve a oler a vino servido en mostrador, a guiso casero y a tertulia sin reloj. El exjugador jerezano Cristóbal Villacastín Sañudo, conocido por todos como Willy, ha inaugurado el Tabanco Lo der Willy frente a la conocida Iglesia de San Miguel, en pleno corazón de la ciudad de Jerez.

Un nuevo punto de encuentro en el barrio más puro
La apertura, celebrada el pasado viernes 27 de febrero, ha supuesto mucho más que la suma de otro tabanco a todos los que tenemos en Jerez, sino que supone recuperar ese ambiente que convierte al barrio de San Miguel en algo más que un enclave histórico: lo transforma en escenario vivo de la cultura popular jerezana.
‘Lo der Willy’ se presenta como un tabanco de los de antes, con tapas tradicionales, cocina de raíz y precios populares, apostando por recetas reconocibles como la sopa de tomate y ajo, los garbanzos con calabaza o los guisos caseros que forman parte del recetario cotidiano de muchas casas jerezanas.
El establecimiento cuenta además con una amplia terraza, un atractivo añadido en una zona donde vecinos y visitantes buscan disfrutar del ambiente único que desprenden sus calles.
Willy ha mostrado públicamente la ilusión con la que afronta esta nueva etapa profesional, subrayando el respeto por la hostelería y el cariño hacia un barrio que define como puro y lleno de arte.
Qué es un tabanco y por qué forma parte del ADN de Jerez
Hablar de tabancos es hablar de historia viva. Estos establecimientos nacieron como despachos de vino donde se vendían directamente los caldos de las bodegas y, con el tiempo, incorporaron el tapeo sencillo para acompañar la copa.
En sus orígenes, el vino se servía directamente de la bota, se anotaba con tiza en la madera y el ambiente era tan importante como el producto. Eran espacios de reunión para trabajadores, artistas y vecinos, lugares donde el cante podía surgir sin previo aviso y donde la conversación fluía al ritmo del fino o el oloroso.
Con el paso de las décadas, muchos desaparecieron. Otros evolucionaron. Pero el concepto sigue siendo inequívocamente jerezano: vino de la tierra, cocina tradicional y ambiente sin artificios.
En los últimos años, el resurgir del modelo ha reforzado la identidad gastronómica de la ciudad, especialmente en barrios históricos como San Miguel, donde tradición y carácter van de la mano.

Un nuevo capítulo en la gastronomía local
La llegada de ‘Lo der Willy’ se suma a la consolidada oferta hostelera del entorno, reforzando el papel del barrio como uno de los grandes referentes del tapeo en la ciudad.
No es solo una apertura. Es una declaración de intenciones: apostar por lo propio, por lo cercano y por una forma de entender la gastronomía que no necesita adornos.
San Miguel gana un nuevo espacio para el encuentro. Y Jerez, otro rincón donde el vino vuelve a servirse con memoria.



