Echar demasiado aceite al coche puede salir muy caro: el error que puede terminar dañando el motor
Superar el nivel máximo recomendado no protege más el vehículo: puede generar espuma, aumentar la presión interna y provocar averías importantes cuyo coste puede alcanzar miles de euros

Pensar que cuanto más aceite tenga el motor, mejor estará protegido es un error que puede acabar saliendo muy caro. Mantener una correcta lubricación resulta imprescindible para el funcionamiento del vehículo, pero superar el nivel máximo recomendado por el fabricante también puede ocasionar problemas mecánicos importantes.
El aceite se encarga de lubricar las piezas móviles, reducir la fricción y contribuir al correcto funcionamiento y conservación del motor. Para ello, sin embargo, debe encontrarse dentro de unos niveles determinados.
Por este motivo, las marcas de mínimo y máximo de la varilla no son orientativas: señalan el intervalo en el que el sistema está diseñado para trabajar correctamente.
¿Qué ocurre cuando echamos demasiado aceite?
Cuando existe un exceso considerable de lubricante, determinados componentes móviles del motor pueden entrar en contacto con el aceite de una forma para la que no fueron diseñados.
Una de las consecuencias puede ser la formación de espuma. Al mezclarse el aceite con aire, disminuye su capacidad para lubricar correctamente las piezas internas.
También puede producirse un aumento de la presión dentro del sistema, favoreciendo problemas en juntas y retenes o provocando que el lubricante termine llegando a lugares donde no debería encontrarse.
El exceso puede afectar además a elementos relacionados con la admisión y el escape, dependiendo de las características del motor.
Estas son las señales que pueden advertir del problema
Una pequeña cantidad por encima del máximo no implica necesariamente que el motor vaya a sufrir inmediatamente una avería grave. Sin embargo, un exceso importante no debe ignorarse.
Entre las señales que pueden alertar de un problema aparecen el humo por el escape, funcionamiento irregular del motor, pérdidas de aceite, olores anormales o la aparición de algún testigo en el cuadro de instrumentos.
Si el conductor sospecha que ha añadido demasiado lubricante, lo primero es comprobar correctamente el nivel.
La medición debe realizarse siguiendo las indicaciones del fabricante y con el vehículo situado sobre una superficie horizontal, ya que una inclinación puede provocar una lectura incorrecta.
El error de seguir rellenando sin comprobar
Uno de los problemas más habituales puede aparecer cuando el conductor observa que el nivel parece bajo y decide añadir aceite sin realizar correctamente la medición.
Añadir pequeñas cantidades y comprobar nuevamente la varilla antes de continuar rellenando es mucho más seguro que verter una gran cantidad de una sola vez.
También es fundamental utilizar el tipo y la especificación de aceite indicados por el fabricante, porque no todos los lubricantes sirven para cualquier motor.
Y existe otro detalle importante: si el nivel de aceite aumenta sin que el propietario haya añadido lubricante, conviene acudir a un profesional, ya que podría existir otro problema mecánico detrás de ese incremento.
¿Qué hacer si el aceite supera el máximo?
Si se detecta que el nivel está claramente por encima de la marca máxima, la solución pasa por retirar el exceso de aceite hasta dejarlo dentro del intervalo correcto.
Dependiendo del vehículo, puede extraerse mediante sistemas específicos o retirando parte del lubricante desde el cárter. Si no se dispone de los conocimientos o herramientas necesarias, lo recomendable es acudir a un taller.
Cuando el exceso es considerable o aparecen humo, testigos o síntomas extraños, continuar utilizando el coche con normalidad puede aumentar el riesgo de daños.
Una equivocación que puede terminar en una factura de miles de euros
El coste dependerá completamente de las consecuencias que haya provocado el exceso de aceite.
Si se detecta rápidamente y basta con retirar el lubricante sobrante, la intervención puede ser relativamente sencilla. El problema aparece cuando se han deteriorado retenes, juntas, componentes de admisión, turbo u otros elementos internos del motor.
Las reparaciones relacionadas con problemas de lubricación presentan enormes diferencias de precio. Intervenciones sobre juntas o retenes pueden costar varios cientos de euros, mientras que averías que afecten a elementos importantes del motor pueden superar ampliamente los 1.000 o 2.000 euros, dependiendo del vehículo y del daño producido.
En los casos extremos en los que el motor sufra daños internos severos, la factura puede elevarse todavía más.
Ni por debajo ni por encima
Circular con poco aceite es uno de los errores más conocidos entre los conductores, pero hacerlo con demasiado tampoco resulta beneficioso.
La clave está en algo mucho más sencillo: mantener siempre el nivel dentro de los límites establecidos por el fabricante.
Por eso, ante la tentación de añadir “un poco más por si acaso”, conviene recordar que en la lubricación del automóvil más cantidad no significa mayor protección.
Un gesto aparentemente inofensivo durante el mantenimiento del coche puede terminar convirtiéndose, si el exceso es importante y no se corrige, en una avería con una factura de cientos o incluso miles de euros.



