El vinilo vuelve a conquistar España: sus ventas se disparan un 27,7% en plena revolución de la inteligencia artificial
Mientras la música creada con inteligencia artificial gana terreno en las plataformas digitales, los españoles recuperan el interés por los discos de vinilo, las cámaras de carrete y las actividades artesanales
En una sociedad cada vez más dominada por las pantallas, los algoritmos y la inteligencia artificial, los consumidores españoles parecen estar recuperando el gusto por lo tradicional. Los discos de vinilo, las cámaras fotográficas de carrete, las máquinas de coser y la cerámica están experimentando un renovado interés que demuestra que lo analógico continúa teniendo un lugar destacado en plena era digital.
Los datos del sector musical reflejan esta tendencia. Durante el primer semestre de 2026, la facturación de los discos de vinilo en España aumentó un 27,7%, mientras que el conjunto del mercado de música en formato físico creció un 20,3%, alcanzando los 20,9 millones de euros.
Estas cifras, facilitadas por la asociación de productores musicales Promusicae, ponen de manifiesto que, pese al crecimiento de las plataformas de reproducción y la aparición de canciones generadas mediante inteligencia artificial, existe un público que continúa apostando por los formatos tradicionales.
Los discos de vinilo recuperan protagonismo entre los aficionados a la música
El auge del vinilo no responde únicamente a la nostalgia de quienes crecieron escuchando música en tocadiscos. También está relacionado con una nueva generación de consumidores que busca experiencias diferentes a las que ofrecen las plataformas digitales.
El presidente de Promusicae, Antonio Guisasola, señala que esta recuperación comenzó antes de la expansión de la inteligencia artificial y responde principalmente a una búsqueda de autenticidad.
En este escenario adquiere especial protagonismo la figura del ‘superfan’, un aficionado especialmente fiel a sus artistas favoritos que no se conforma con escuchar sus canciones en internet, sino que también desea adquirir discos y otros objetos físicos relacionados con ellos.
Para estos consumidores, comprar un vinilo representa una experiencia que va más allá de escuchar música: supone conservar un objeto, disfrutar de su presentación y establecer un vínculo emocional con el artista.
El cansancio de las pantallas impulsa el regreso de las actividades tradicionales
El fenómeno no se limita a la industria musical. La creciente presencia de la tecnología en la vida cotidiana está coincidiendo con un mayor interés por actividades que permiten desconectar de las pantallas.
La costura, la cerámica y la fotografía analógica son algunos de los pasatiempos que están recuperando protagonismo.
Según los datos del comparador de precios Idealo, las búsquedas de máquinas de coser han aumentado un 212% durante los últimos dos años, una cifra que evidencia el renovado atractivo de determinadas actividades manuales.
El mercado de segunda mano también refleja este comportamiento. En plataformas como Milanuncios, productos relacionados con las máquinas de coser, los carretes fotográficos y la cerámica destacan entre las búsquedas vinculadas a aficiones tradicionales.
Los especialistas apuntan a que esta tendencia responde, en parte, a una búsqueda de experiencias más pausadas y conscientes frente al consumo inmediato de contenidos digitales.
Andalucía, entre las comunidades que lideran el interés por lo analógico
Uno de los aspectos más destacados de este fenómeno es su presencia en Andalucía.
Según los datos del mercado de segunda mano, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana se encuentran entre las autonomías con mayor oferta de productos relacionados con las actividades artesanales y los pasatiempos analógicos.
Tras ellas aparecen Cataluña y Canarias.
Este comportamiento demuestra que el interés por recuperar determinadas aficiones tradicionales no se concentra exclusivamente en una región, sino que se extiende por diferentes territorios españoles.
La posibilidad de adquirir materiales y herramientas de segunda mano también facilita el acceso a estas actividades sin necesidad de realizar grandes desembolsos económicos.
La Generación Z combina las cámaras antiguas con Instagram
Aunque pudiera parecer una reacción contra los avances tecnológicos, los especialistas advierten de que el regreso de lo analógico no significa necesariamente un rechazo a lo digital.
De hecho, los consumidores más jóvenes están demostrando que ambos mundos pueden convivir perfectamente.
El director del departamento de Economía y Dirección de Empresas de la Universidad Europea de Andalucía, Álvaro González Torres, explica que los integrantes de la Generación Z pueden utilizar cámaras fotográficas de carrete y posteriormente compartir las imágenes digitalizadas en Instagram.
Este comportamiento refleja una nueva forma de consumo en la que las experiencias tradicionales se integran con las herramientas tecnológicas actuales.
Por tanto, más que abandonar las redes sociales o los dispositivos electrónicos, muchos consumidores buscan complementar su utilización con actividades que ofrecen sensaciones diferentes.
Los objetos físicos recuperan su valor emocional
La recuperación de los formatos tradicionales también está teniendo consecuencias en el comercio.
Los consumidores muestran interés por productos que puedan tocar, conservar o coleccionar, especialmente aquellos que están relacionados con sus aficiones y personajes favoritos.
Desde Miniso España, su responsable de marketing, Patricia Novillo, destaca el atractivo que tienen los artículos coleccionables y los productos asociados a marcas y personajes populares.
Entre ellos figuran las cajas sorpresa y los objetos vinculados a universos como Disney, Sanrio o Harry Potter.
El valor de estos artículos no reside únicamente en su utilidad, sino también en la experiencia de compra y en el vínculo emocional que establecen con sus propietarios.
La inteligencia artificial avanza, pero lo tradicional se resiste a desaparecer
La expansión de la inteligencia artificial está transformando numerosos sectores, especialmente la industria musical, donde ya existen canciones generadas mediante herramientas tecnológicas capaces de acumular millones de reproducciones en redes sociales.
Sin embargo, el crecimiento del mercado físico demuestra que la digitalización no ha eliminado el interés por los objetos tradicionales.
Los especialistas coinciden en que la recuperación de estas actividades no debe interpretarse como una sustitución de la tecnología, sino como una convivencia entre diferentes formas de consumir cultura y disfrutar del tiempo libre.
Mientras las plataformas digitales permiten acceder instantáneamente a millones de canciones, los discos de vinilo siguen atrayendo a quienes valoran la experiencia de poseer una colección física.
Del mismo modo, las cámaras de carrete, la costura y la cerámica ofrecen alternativas a quienes buscan dedicar parte de su tiempo a actividades alejadas del consumo continuo de contenidos digitales.
En plena revolución tecnológica, el mercado español está demostrando que la innovación y la tradición pueden avanzar de la mano. Y que, por muchos algoritmos que aparezcan, todavía hay consumidores que prefieren colocar un disco en el tocadiscos, revelar una fotografía o crear algo con sus propias manos.



