
Con la llegada de una nueva subida de temperaturas a la provincia de Cádiz, miles de hogares volverán a recurrir al aire acondicionado para combatir el calor. Sin embargo, los especialistas en climatización alertan de un error muy habitual que puede acabar pasando factura al bolsillo: bajar el termostato hasta los 20 grados o incluso menos pensando que así la vivienda se enfriará más rápido.
La realidad es justamente la contraria. Los expertos explican que los equipos de aire acondicionado funcionan desde el primer momento a su máxima capacidad independientemente de que el usuario seleccione 24, 22 o 20 grados. Es decir, fijar una temperatura más baja no hace que el aparato trabaje más rápido ni que el hogar se enfríe antes.
La diferencia aparece después. Mientras que un equipo programado a 24 o 25 grados reduce progresivamente su esfuerzo una vez alcanzada esa temperatura, otro configurado a 20 grados seguirá funcionando durante mucho más tiempo intentando llegar a un nivel de frío mucho más difícil de mantener en pleno verano.
Los especialistas calculan que cada grado que se baja por debajo de los 24 grados puede aumentar el consumo eléctrico entre un 7 y un 8%. Traducido a la factura, mantener el aire a 20 grados puede suponer un gasto considerablemente mayor durante los meses de calor.
Por este motivo, la mayoría de los expertos recomienda fijar el termostato entre los 24 y los 26 grados, una temperatura que permite mantener el confort en el hogar sin disparar el consumo energético. Además, combinar el aire acondicionado con ventiladores ayuda a distribuir mejor el aire frío y a reducir aún más el gasto eléctrico.
Con los termómetros apuntando nuevamente hacia los 40 grados en algunos puntos del interior de la provincia, elegir correctamente la temperatura del aire acondicionado puede marcar la diferencia entre sobrevivir al verano… o llevarse un susto cuando llegue la próxima factura de la luz.



