Ni cupones ni descuentos: este es el sencillo gesto que puede hacerte ahorrar en cada depósito
Miles de conductores afrontan un verano con el combustible más caro, pero un sencillo cambio de hábito puede ayudar a reducir el impacto en cada repostaje

Repostar el coche vuelve a costar más desde este mes de julio. El regreso del IVA de los carburantes al 21% ha encarecido tanto la gasolina como el diésel en plena operación salida de las vacaciones, justo cuando millones de españoles se preparan para recorrer cientos de kilómetros por carretera.
Sin embargo, los expertos en ahorro aseguran que todavía existe una forma muy sencilla de evitar que esta subida se note tanto en el bolsillo. Y no pasa por dejar el coche en casa ni por reducir los desplazamientos.
La clave está en elegir bien la gasolinera antes de repostar. Aunque muchos conductores llenan el depósito en la primera estación que encuentran, las diferencias de precio entre unas y otras pueden ser muy superiores al incremento provocado por la subida del IVA.
En algunos casos, optar por una estación automática o de bajo coste puede suponer un ahorro de varios céntimos por litro, suficiente para compensar casi por completo el aumento del impuesto. En un depósito medio, esa diferencia puede traducirse en varios euros que permanecen en el bolsillo del conductor.
Los especialistas recomiendan dedicar apenas unos segundos a consultar aplicaciones y comparadores de precios antes de iniciar el viaje. Estas herramientas permiten conocer en tiempo real qué estaciones ofrecen el combustible más barato en la zona y planificar el repostaje sin necesidad de desviarse demasiado del recorrido.
El consejo cobra aún más importancia durante el verano, cuando el aumento de desplazamientos provoca que los precios puedan variar notablemente entre estaciones situadas a pocos kilómetros de distancia.
Con el combustible de nuevo gravado al 21% y el coste de los viajes al alza, comparar precios antes de llenar el depósito puede convertirse en uno de los hábitos más rentables del verano. Un gesto que apenas lleva medio minuto y que puede marcar la diferencia cada vez que toca pasar por el surtidor.



