Tu coche puede alcanzar los 50 grados en una hora: tres consejos para evitar averías este verano
Las altas temperaturas ponen a prueba la mecánica de los vehículos durante los meses estivales. Revisar algunos elementos clave antes de emprender un viaje puede evitar averías costosas y mejorar la seguridad en carretera.

El verano ya está aquí y con él llegan las altas temperaturas que no solo afectan a las personas, sino también a los vehículos. Los expertos recuerdan que un coche estacionado al sol puede alcanzar temperaturas cercanas a los 50 grados en apenas una hora, una situación que puede pasar factura a distintos componentes mecánicos si no se toman las precauciones adecuadas.
Antes de iniciar las vacaciones o afrontar largos desplazamientos por carretera, conviene realizar algunas comprobaciones básicas que pueden marcar la diferencia entre disfrutar del viaje o quedarse tirado en plena ola de calor.
Revisa los neumáticos antes de salir
Los neumáticos son uno de los elementos más importantes para la seguridad del vehículo y también uno de los que más sufren durante el verano.
El asfalto alcanza temperaturas muy elevadas y circular con una presión incorrecta incrementa considerablemente el desgaste de las ruedas. Además, los especialistas advierten de que llevar los neumáticos con baja presión puede triplicar el riesgo de sufrir un reventón, especialmente en trayectos largos y con altas temperaturas.
A ello se suma un mayor consumo de combustible, que puede aumentar hasta un 7% cuando la presión no es la adecuada.
Por ello, se recomienda revisar periódicamente la presión siguiendo las indicaciones del fabricante y comprobar también el estado general de la banda de rodadura.
Cuidado con el aire acondicionado
Cuando el calor aprieta, muchos conductores activan el aire acondicionado al máximo nada más subir al coche. Sin embargo, hacerlo de forma brusca puede exigir un esfuerzo adicional al sistema.
Los profesionales aconsejan realizar una revisión preventiva antes de la temporada estival para descartar posibles fugas de gas refrigerante, filtros obstruidos o componentes deteriorados que puedan derivar en averías más costosas.
Un sistema de climatización en buen estado no solo mejora el confort durante la conducción, sino que también contribuye a mantener una temperatura adecuada en el habitáculo y favorece la concentración al volante.
Vigila el líquido refrigerante
El sistema de refrigeración trabaja con mayor intensidad durante los meses más calurosos del año. Por este motivo, comprobar el nivel y el estado del líquido refrigerante resulta fundamental.
Si el vehículo circula con una cantidad insuficiente, el motor puede alcanzar temperaturas excesivas y sufrir un sobrecalentamiento que provoque daños importantes.
En los casos más graves, la falta de refrigeración puede acabar provocando una avería severa e incluso el gripado del motor, una de las reparaciones más costosas que puede afrontar un conductor.
Prevenir sale mucho más barato
Los talleres recuerdan que muchas de las averías que se producen durante el verano pueden evitarse mediante un mantenimiento básico realizado a tiempo.
Comprobar los neumáticos, revisar el aire acondicionado y vigilar el líquido refrigerante son tres acciones sencillas que ayudan a mejorar la seguridad, reducir el consumo y prolongar la vida útil del vehículo.
Porque, como recuerdan los expertos, prevenir suele ser gratuito o muy económico, pero cambiar un motor averiado puede convertirse en una factura de miles de euros.



