Si tomas café nada más levantarte, estás cometiendo un error: esta es la hora a la que deberías beber la primera taza
Expertos en nutrición y sueño advierten de que retrasar el café entre una y dos horas puede ayudar a mantener la energía estable durante todo el día

Para millones de personas, el día no comienza realmente hasta que toman el primer sorbo de café. Sin embargo, varios expertos en nutrición y salud aseguran que esa costumbre tan extendida podría estar jugando en contra de nuestro organismo.
Aunque el café sigue siendo una de las bebidas más consumidas del mundo y cuenta con numerosos beneficios para la salud, el problema no estaría en la bebida en sí, sino en el momento en el que se consume. Diversos especialistas coinciden en que tomar café justo después de levantarse no es la mejor estrategia para mantenerse activo durante toda la jornada.
La explicación está en el cortisol, una hormona que el cuerpo libera de forma natural al despertar y que actúa como un auténtico despertador biológico. Durante los primeros minutos de la mañana, sus niveles aumentan de forma significativa para ayudarnos a activarnos y afrontar el inicio del día.
Los expertos señalan que añadir cafeína durante ese pico natural de cortisol puede reducir la eficacia del café y favorecer una mayor dependencia de la cafeína para mantenerse despierto. Además, podría contribuir a los conocidos bajones de energía que muchas personas experimentan a media mañana o durante la tarde.
La hora ideal para tomar café
La recomendación más repetida por especialistas en nutrición y neurociencia es esperar entre 90 y 120 minutos después de despertarse antes de tomar la primera taza del día. De esta manera, el organismo aprovecha primero sus propios mecanismos de activación y la cafeína actúa cuando realmente puede resultar más efectiva.
Durante ese tiempo, los expertos aconsejan hidratarse correctamente, exponerse a la luz natural y desayunar de forma equilibrada para favorecer un despertar más natural y sostenido.
El café no genera energía
Uno de los aspectos menos conocidos es que la cafeína no produce energía nueva en el organismo. Su función consiste en bloquear temporalmente las señales de cansancio que envía el cerebro, creando una sensación de mayor alerta y concentración. Cuando ese efecto desaparece, muchas personas experimentan una caída de energía que les lleva a buscar una nueva dosis de café.
Los especialistas también recomiendan evitar el consumo de cafeína durante las últimas horas de la tarde, ya que puede alterar la calidad del sueño y generar un círculo vicioso: dormir peor, despertarse más cansado y necesitar más café al día siguiente.
Por ello, cada vez más expertos defienden que un simple cambio de hábito, como retrasar la primera taza de café de la mañana, puede marcar una diferencia notable en los niveles de energía, concentración y bienestar a lo largo del día.



